sábado, 19 de octubre de 2013

Capítulo 1: El comienzo de todo.

Capítulo 1: El comienzo de todo.


Cristina abrió los ojos en cuanto su despertador sonó, como cada mañana desde que el infernal curso comenzó.
— ¡Hija, levántate o llegarás tarde a tu último día de clases! —Bufó y se levantó, para después desperezarse y arreglarse (
http://www.polyvore.com/noche_de_fiesta_16/set?id=90085243&lid=2743919).
Había pasado todo el curso tratando de imaginar cómo sería su último día de 1° de Bachillerato, el cual se le hizo eterno.
Cuando llegó al instituto se enteró de que su grupo favorito no estaría al final en la fiesta de fin de curso, cosa que la dejó de mal humor todo el día.
— ¡Eh, Cris! —Su mejor amiga Ángela se abrió paso a través de la multitud de alumnos que iban en dirección contraria y consiguió llegar hasta ella. —Sé que es un asco que Auryn no venga, pero igual les ves otro día. —Sonrió con su -casi asqueroso- optimismo.
—Claro, y los burros vuelan. —Entrecerró los ojos con sarcasmo.
—Que agradable, chica. —Rió.
—Mira, Angy, aprecio tus palabras, pero es que no estoy de humor. —Murmuró con desesperación, lo último que quería era dañar a su mejor y única amiga con sus borderías. Ella pareció comprenderlo. — ¿Y si quedamos esta noche para leer en mi casa un rato? —Normalmente un joven de 17 pasaría su vida bebiendo de fiesta en fiesta, pero Cristina era diferente, siempre decía << ¿Para qué queremos alcohol si tenemos libros? Un buen libro te hace sentir mil cosas, mientras que el alcohol solo te nubla el juicio y no te deja pensar>>.
—Hoy vamos a ir a una discoteca, me han dicho que igual Auryn iba, aunque no es seguro. —Su mejor amiga siempre la había cuidado mucho, eran como hermanas.
—De acuerdo... —Se resignó a agitar la mano a modo de despedida y alejarse caminando en dirección de su próxima clase.
A las dos y cuarto sonó el timbre que daba paso a las vacaciones y papeles volaron por los aires. "Eso solo pasa cuando llega el verano" pensó Cris, sonriente. Su buen humor era algo que, durante muchos años, la había caracterizado. Hasta que cierta gente hizo que se volviese más fría y distante. Es la clase de chica que siempre acaba levantándose después de cualquier golpe y no puede desearle mal a alguien. En otras palabras, aunque le arruinases la vida; ella te ayudaría a arreglar la tuya propia.
Muchos piensan que es débil por ayudar, por comportarse así, pero en el mundo cada vez hay menos gente buena; y la poca que queda no puede perderse.
Corrió prácticamente hasta llegar a su casa y besó la mejilla de su madre.
— ¿Y ese entusiasmo? —Rió ella, abrazándola.
— ¿Bromeas? Es el último día de clase, por fin ha llegado el verano.
—Buenas tardes, preciosidades. Ya estoy en casa. —Canturreó su padre desde la puerta, como en una telenovela antigua.
Él padre de Cris era el mejor abogado de toda la ciudad, y su madre era arquitecto, por lo que el dinero no faltaba.
—Hola, papá. —Besó su mejilla, al igual que hizo con su madre antes, y subió a su habitación.

Mientras tanto, en el gimnasio de un hotel muy famoso de la ciudad...

— ¡Vamos, Dani, tú puedes! —Blas observaba al rubio, que hacía abdominales.
—Ven aquí y hazlos tú, listo. —Se levantó y caminó hacia el ascensor, pulsó el botón y la puerta de éste se abrió al minuto después de emitir un sonoro "Din din".
Entraron, pulsaron el botón de su piso y llegaron antes de lo previsto.
— ¿Crees que habrá alguien?
—Ni idea, puede que estén comiendo por ahí. —Se encogió de hombros. —Hablando de comer... —La puerta se abrió y no pudo continuar.
Llegaron a la puerta y la abrieron con su llave, entraron y al ver a su representante se preocuparon.
— ¿Va todo bien? —Asintió.
—Esta noche cantaréis en una discoteca. —Informó.
—Genial. —Sonrieron todos.
—Chicos, estáis haciéndolo muy bien. —Sonrió con algo de aire paternal y se fue.
—Que raro, ¿no? —Comentó el chico del sombrero.
—Bueno, solo tendremos que cantar, tampoco es tan raro. —Se encogió de hombros Dani. —Voy a ducharme, ¿a qué hora tendremos que estar allí? —Álvaro miró su reloj antes de responder.
—Son las cuatro, hay que estar allí sobre las once. —Todos asintieron y cada uno se fue a hacer sus cosas.



¡Holis! ¿Qué tal? Aquí tenéis el primer capítulo. Espero que os guste. :)

Beeeeeesos^^

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