jueves, 28 de noviembre de 2013

Capítulo 7: Declaración.

Capítulo 7: Declaración.
 
Cris se despidió de los chicos y se fue a su casa, dándole vueltas a su teléfono móvil en sus manos.

—Me meto en cada lío... —Murmuró, sin humor. Quería estar con Auryn, no con Diego. Aunque él fuese su mejor amigo...

Llegó a su casa y su madre la recibió con ropa recién planchada y maquillaje para la cita.

—No es una cita. —Se repitió. Un rato después el timbre sonó y ella bajó, sus tacones sonando cuando chocaban contra el suelo (http://www.polyvore.com/normal_23/set?id=87597291). —Hola. —Se obligó a sonreír y Diego colocó un mechón de su cabello tras su oreja. Se sonrojó. — ¿A dónde vamos?

—A un concierto. —Alzó una ceja pero no hizo más preguntas. —Venga, anda. —La arrastró por unas calles muy familiares hasta un estadio. Carteles que anunciaban un concierto de su grupo favorito decoraban el lugar.

—Te mato. —Se lanzó a sus brazos, feliz. Le dieron las entradas al de seguridad y corrieron de la mano hasta situarse en primera fila.



Un rato más tarde, los chicos subieron al escenario y el concierto comenzó.

— ¡Dani! —Gritó tan fuerte como pudo. Él la reconoció entre el público, y casi se le abrió la boca de la impresión. El otro chico le dijo algo y ella se quedó de piedra.

Empezó a cantar sin dejar de mirarla, sin saber que Carlos también la observaba.

Él intentó besarla.

Le cruzó la cara de un bofetón antes de abrirse paso entre la multitud y alejarse del escenario. No tardaron en ocupar su sitio y pronto la perdieron de vista.

No podían ir tras ella, pues estaban en mitad de un concierto.

— ¡Buenas noches, Madrid! —Exclamó Blas, ajeno a todo lo que acababa de pasar. Gritos ensordecedores fueron la respuesta a sus palabras. — ¿Qué tal va la noche, lo estáis pasando bien? —"¡Sí!" gritaba la gente. — ¡Así me gusta!

Dani se imaginaba lo que ese chico le había dicho, que estaba enamorado de ella. Y Cris le había rechazado. Eso al menos tranquilizó a los rubios.

—Vamos a cantar...



A la mañana siguiente, fueron a verla.

— ¿Cris? —Tocaron a la puerta. Sabían que ella estaba ahí aunque intentase aparentar que no. —Por favor, queremos hablar contigo.

—De acuerdo. —Bufó y abrió la puerta. Se sentía ridícula por haber pasado horas llorando, pero no podía evitarlo. Para ella era como haber traicionado su amor por ellos. Un amor claramente no correspondido. Bueno, eso ella no lo sabía.

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