viernes, 29 de noviembre de 2013

Capítulo 9: Tensión.

Capítulo 9: Tensión.



Había pasado una semana desde que los chicos estuvieron en casa de Cris, y desde ese
entonces no habían vuelto a hablar.

Ella había escuchado más conversación de la que quería admitir.

Flashback.

—Inma me ha dejado porque cree que Cris y yo salimos en secreto, Carlos. Yo no la quiero.
Es toda tuya.

Fin del flashback.

Eso dejaba claras unas cosas:

1.- Nunca saldría con Dani.

2.- A él no le gustaba.

3.- A Carlos sí.

— ¿Cris? —Unos golpes en la puerta la sacaron de su ensoñación.

— ¿Quién es? —Murmuró. Carraspeó y repitió la pregunta, no muy segura de si la habían
escuchado. — ¿Quién es?

—Carlos. —Reprimió la mueca de disgusto antes de abrir la puerta. —Guau. —Comentó,
observándola de arriba abajo.

—Me... Me siento observada. —Se sonrojó. —Si me das diez minutos...

—Te doy todos los que me pidas. —Sonrió, pero ella no le devolvió el gesto. -¿Te pasa algo?
-Pasa que soy imbécil. –Corrió escaleras arriba y se encerró en su habitación, con lágrimas
rodando por sus mejillas.
Se sentía estúpida por su comportamiento infantil, pero no quería utilizar a Carlos como
paño de lágrimas o para olvidarse del otro rubio.
-Cris… -Para su sorpresa, no fue la voz de Carlos. Fue la de Dani.
 
El rubio estaba muy preocupado, Carlos le había llamado diciendo que Cris estaba
encerrada en su habitación, llorando.
-Vete. –Reprimió un bufido y abrió la puerta. -Mierda… -Murmuró la chica, ya que se había olvidado del pestillo.
-¿Por qué lloras?
-¿Qué carajos haces aquí? –Debatió.
-¿Sabes que responder a una pregunta con otra es de mala educación? –Repuso, terco.
-¿No es eso lo que estás haciendo tú? –Alzó una ceja.
-Touché. –Ella casi sonrió, pero un “casi” no era suficiente para el rubio.
— ¿Para qué has venido? —Repitió.

—Para estar contigo. —Se le escapó, por lo que se tapó la boca y se tomó unos segundos
antes de hablar de nuevo. —Es que Carlos nos llamó a todos pidiendo ayuda... —Medio
mintió.

—No mientas, yo no te importo. —Sollozó.

—Eso no es cierto...

— ¡Te oí! —Gritó entre lágrimas. — ¡Le dijiste a Carlos que yo te daba igual y que era toda suya! —Recriminó. — ¿¡Qué te crees que soy, un puñetero perro!? —Le pegó una bofetada y aprovechó su distracción para sacarle de la habitación.

Una vez fuera, se tocó la mejilla, que estaba roja.

— ¿Y bien? —Preguntó Carlos, que claramente no había escuchado la conversación.

—Creo que me odia. —Se limitó a responder. <<Eso tal vez... Tal vez sea bueno y nos ayude a olvidarnos el uno del otro con el tiempo>>.

—Te gusta. —Dedujo. —Me mentiste.

—Eras o tú o yo, hermano. —Se encogió de hombros. —Por vosotros, cualquier cosa.

—El amor te afecta, ¿eh? —Bromeó Carlos antes de abrazarle. Del piso de arriba solo venían sonidos de pasos.

Estaba claro que Cris hacía un esfuerzo sobre-humano para no llorar; o para que no se la
escuchase.

—Los demás están en camino, Dani. —Dijo cuando ya se habían separado.

—Quiero que nos dejéis solos.

—Ni hablar, ella me necesita.

—No te necesita a ti precisamente. —Se hartó, a Cris no le gustaba y eso saltaba a la vista. —No nos necesita a ninguno, ya es mayorcita. —Corrigió, intentando arreglarlo.

— ¡Sois idiotas, estáis peleando por una chica cuando no tenéis vida privada! —Gritó Blas. — ¡Este mundo es un asco en ese aspecto, y si tanto la quisieseis no querríais involucrarla
en esto! —Había entrado porque la puerta de la calle estaba abierta.

Unos tacones repiqueteando contra el suelo fueron lo que rompió el incómodo silencio. Cris bajó, sus ojos estaban sorprendentemente normales, no rojos; que sería lo propio de haber estado llorando (http://www.polyvore.com/normal_21/set?id=87333295).

—Blas, ¿vamos? —Entrelazó su brazo izquierdo con el derecho del nombrado.

—Claro. —La guió hasta la furgoneta, que se encontraba aparcada frente a la casa. —Magí quiere que grabes ésta. —Le pasó una partitura.

—Oh, por el Ángel, genial. —David rió por su expresión, sabía que era de Cazadores de 
Sombras.

— ¡Guapa, lista, lectora y buena cantante! —Exclamó, feliz. —Eres perfecta, chica. -Bromeó, riendo.
La acompañaron hasta el estudio de grabación, donde alguien les estaba esperando en la
entrada.

—Te quiero, Cris. —Casi se cayó para atrás, Diego era la visita.

—Diego... —Tragó saliva, casi tartamudeando. —Yo solo te quiero como amigo, y lo sabes.

—Escoge. –Dijo, firme e impasible. –O ellos, que te dejarán —Les señaló. —; o yo, que llevo a tu lado toda tu vida.
 
 

2 comentarios:

  1. Jobaaaaaa que bien estaaaaa
    No nos deberias dejar con la intriga eh!;)
    Me encanta

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    1. Holi. :) Muchas gracias. Ay, perdón, pero ahora voy a subir capítulo jaja. ;)

      Beeeeeeesos^^

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