viernes, 6 de diciembre de 2013

Capítulo 16: Una noche juntos.

Capítulo 16: Una noche juntos.

Cris despertó en su cama abrazada a Dani, y se acordó de cómo sucedieron las cosas la noche anterior.
Flashback.
—Cris, te estás durmiendo. —Murmuró Dani por enésima vez.
—Vale, vale, ya me acuesto. —Subió al piso de arriba, comprobó que estuviesen todos dormidos y se quedó con cara de WTF al ver a Ángela besándose con Álvaro. — ¡Agh, conseguiros una habitación! —Puso cara de asco.
— ¡Ya la tenemos! —Exclamó Angie, divertida.
— ¡Tú ya me entiendes! —Cerró la puerta y Dani la cogió por la cintura. — ¡Dani! —Rió cuando él la cargó como si fuese un saco.
—Shh, vas a despertarles. —Pero reía con ella. La llevó hasta su habitación, cerró la puerta y la puso contra ésta.
-¿Qué pretendes? –Alzó una ceja, su respiración acelerada.
-Que duermas, que ya es hora. –Le dio un leve beso.
-Primero comprobemos si están bien los demás.
David estaba por el suelo de la habitación, y manchas de comida decoraban su cara.
Carlos babeaba una almohada. <<Seguro que piensa en chocolate>> pensó Cris, riendo.
Blas dormía como un angelito.
-¿Ahora?
-Sí, ahora. –Se tiró en la cama y se quedó dormida a los pocos segundos.
Fin del flashback.
-Dani. –Murmuró, su voz ronca. Carraspeó para aclararse la garganta. –Dani.
-Hum… -Él seguía dormido.
-¡Dani! –Le arreó con una almohada y él despertó de un sobresalto.
-¡Cris! –Al darse cuenta de lo ocurrido cogió una almohada y se desató una guerra de almohadas, como las de las fiestas pijama.
Cuando ya las habían destrozado todas, corrían por la habitación, riendo.
-¡Ven aquí! –La interceptó, agarró con suavidad su brazo y tiró de ella hacia él.

Cayeron sobre la cama, ella encima. Y alzó la cabeza para mirarle, algo sonrojada.
-Eres tonto. –Murmuró entrecortadamente en su oreja.
-Y por eso me quieres tanto. –Susurró él de igual forma, luchando por no besarla ahí mismo. Pero ahora podía besarla todo lo que quisiese. Y eso hizo.
La rodeó con sus brazos tanto que le dolían, y juntó sus labios hasta que se quedó sin aire.
-Dani… -Jadeó, sus labios rojos e hinchados.
-¿Sí? –Se estaba controlando demasiado.
-Te quiero. –Susurró, y se levantó. Él la siguió.
-Yo a ti más, preciosa.
Hace unos días no habría podido decirlo, pero ahora que eran novios sentía que toda la fuerza y la valentía del mundo le pertenecían. Ella le cambiaba día a día, convirtiéndole en alguien mejor.
-¡Ey, parejita! –Gritó Blas al verles de la mano, divertido. –Pasándolo bien, ¿no? –Les guiñó un ojo pícaramente. Cris rió.
Se sentía bien volver a oír su risa, parecía que habían pasado meses desde la última vez que rió, y fue la noche pasada.
-Cris, Magí dijo que teníamos que ir hoy al estudio.
-Por suerte –Comenzó ella. -, los periodistas ya se han ido. –Sonrió.
Desayunaron algo rápido y Cris subió para ducharse y arreglarse.
— ¿Cómo saldremos de aquí? —Dijo Blas.
— ¿Por la puerta? —Probó Dani, riendo.
—Ahora en serio. —Habló, serio.
—Blas, por favor, solo grabemos con Cris esto y ya. No tengo ganas de pelear.
— ¿La quieres?
—Demasiado. Más de lo que debería.
— ¡Hola! —Carlos estaba inusualmente contento.
—A ti te pasa algo. —Atinó Dani.
—Cris y yo ya no estamos enfadados. —Sonrió ampliamente.
—Ah, ¿estabais peleados? —Preguntó perezosamente.
—No exactamente. —Hizo una mueca. —Bueno, es largo de explicar.
—Mmm... ¿Vale?
—Anda, sube a ver a tu novia, que está espectacular. Como siempre. —Le guiñó un ojo.
—Vete a la mierda. —Dijo Cris, riendo. Bajaba las escaleras mientras hablaba por teléfono, y no parecía enfadada. —Claro, luego vamos. Chao, te quiero. —Colgó y miró a Dani. —Tienes una comida con tus suegros. —Le miró, aguantando la risa.
—Uuuuuuh. —Todos reían mientras que él seguía con cara de WTF.
—Dani lo flipa. —Carlos reía a carcajada pura mientras levantaba el brazo para que Cris le chocase la mano.
— ¿Esto era una idea suya? —Dijo con incredulidad, mirándoles.
—No, la comida es en tres horas. —Rió ella, pero al ver su cara se acercó a él y le acarició las mejillas. –Les vas a encantar, tranquilo. –Él apretó sus manos.
-Eso espero. –Besó su frente y luego comprobó que no había periodistas. -¿Vamos?
-Claro. –Cogió sus cosas, pero él la detuvo en la puerta para hacerla girar y examinar bien su atuendo (http://www.polyvore.com/normal_03/set?id=97779667).
-Estás preciosa. –Elogió, sonriente.
-Nah. –Sonrió y salieron. Cerró la puerta con llave y él se la quedó mirando.
Era muy afortunado, de eso estaba seguro.
-Gracias por estar a mi lado. –Susurró.
-Te quiero. –Respondió ella, su nariz junto a la del chico y sus ojos cerrados.
-¡Eh, chicos, llegamos tarde! –Bufó, la tomó de la mano y la ayudó a subirse a la furgoneta.

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