viernes, 6 de diciembre de 2013

Capítulo 17: Comida familiar.

Capítulo 17: Comida familiar.

El disco ya estaba terminado. Solo faltaba un mes para que saliese a la luz. Y la poca privacidad de Cris se acabaría.
Pero eso no era lo único que la preocupaba… La prensa había vuelto, y los rumores de que Cris salía con Carlos regresaron con ellos.
No entendía por qué se inventaban algo así, porque lo peor de todo era que Dani no se hablaba con él.
Sabía que tenía que arreglar eso, no podía romper Auryn.
Y todo esto pasó en dos horas.
Flashback.
Salieron del estudio con enormes sonrisas decorando sus rostros.
-¡Al fin! –Exclamó Cris.
-Chicos, mirad esto. –Carlos se acercó a un kiosco, en el que decenas de revistas con la misma portada destacaban. Cogió una y se la mostró a todos. –Somos nosotros, Cris.
-¿Han vuelto con eso? –Preguntó, alarmada.
-Pues sí… -Dejó la revista en su sitio y la miró. Por mucho que tratase de fingir, se notaba a kilómetros que eso le había afectado.
-Adiós. Nos vemos luego, Dani. –Caminó en silencio hasta su casa y, al llegar, se encerró en su habitación.
Fin del flashback.
-¿Cris, hija, estás bien? –Su madre golpeó la puerta y ella lo ignoró. –Cristina… -Si su madre decía su nombre completo, la cosa era seria.
-¿Sí? –Abrió la puerta, intentando aparentar que estaba bien.
-¿Es cierto?
-¿Tú tampoco me crees? –Se abrazó a ella y sollozó. -¡Mamá, salgo con Dani!
-Lo sé, cielo. Lo sé. Pero es que hasta que ellos no lo sepan no pararán.
-Tengo un maldito mes, mamá. Luego saldrá a la luz mi álbum y toda privacidad acabará.
-Cariño… -Miró la hora. –Ve a prepararte, que en una hora es la comida. –La dejó sola y cerró la puerta.
Escogió lo que se pondría, se encerró en el baño, y salió cuarenta minutos más tarde, ya preparada (http://www.polyvore.com/normal_19/set?id=86700049).
-¿Cómo estoy? –Le preguntó a su padre cuando ya estaba en el piso de abajo.
-Preciosa. –La abrazó y sonó el timbre. Abrió la puerta y se quedó sin aliento. Pero parecía que él estaba igual.
-Ho-hola… -Se acercó a él y le besó. Un leve roce. Él la abrazó y ella le habló al oído. –Tengo la sensación de que voy a desmayarme. –Susurró.
-Descuida, te sostendré. –Rodeó sus hombros con un brazo y apareció el padre de ella, sorprendiéndole.

Tragó saliva y estrechó su mano.
-Un placer, señor. –La sonrisa del hombre le tranquilizó.
-Llámame Marco, hijo. –Miró a su pequeña –no tan pequeña- y luego le miró a él. –Cuídamela bien, ¿de acuerdo?
-Papá. –Dijo ella, sus mejillas tiñéndose de rojo. Agachó la cabeza.
Estaba asustado, pero un rato después, cuando ya habían comido, se le pasó.
-Les has encantado. –Sonrió ella, besándole. Él le acarició el pelo, alegre.
-Te quiero. Lo sabes, ¿no? –Juntó sus frentes antes de volver a besarla. –Me provocas demasiado. –Murmuró en su oreja. Ella rió, y él la acompañó en sus risas. –Nos vemos mañana.

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