viernes, 6 de diciembre de 2013

Capítulo 18: Tiempo después.

Capítulo 18: Tiempo después.

Hacía tres meses que el álbum fue publicado, lo que quiere decir que Cris y Dani llevaban saliendo cuatro meses.
Al poco tiempo de salir el CD, hicieron pública su relación y todo marchaba sobre ruedas.
-Te quiero mucho. –Dani le acariciaba la mejilla con la nariz, haciéndole cosquillas.
-¿Por qué eres tan perfecto? –Susurró, juntando sus frentes y tirando de él hacia ella. Cayeron sobre su cama, él encima. Besó su cuello.
-Podría hacerte la misma pregunta. –Sonrió, sus labios contra su piel.
En todo ese tiempo no había pasado algo más que besos, aunque ambos querían que pasase. Era cuestión de que llegase el momento adecuado.
Llamaron a la puerta, cortando el momento.
-¡Danielo, venga, qué tu novia tiene un concierto! –Ángela y Dani se habían hecho muy amigos, de ahí el apodo cariñoso.
-Agh. –Se fue a levantar, pero ella no le dejó. Sus labios se estamparon contra los suyos y rodaron en la cama hasta que la chica quedó encima.
-Ahora sí te dejo irte. –Se levantó. -¿Irás? –Le dio la mano y él se puso en pie.
-Sí, te veo allí. –Le dio un último beso.
-¿Te acompaño?
-Tranquila, voy yo solo. –Sonrió antes de desaparecer.
Se metió en el baño y se duchó. Su estilista y  su maquilladora la esperaban fuera, por lo que la ayudaron a prepararse.
Media hora después, ya estaba lista. Solo faltaba que llegase el coche que la llevaría hasta el lugar.
Observó el atuendo una vez más
(http://www.polyvore.com/normal_30/set?id=88729825) y llegó el coche.
-¿Nerviosa? –Le preguntó su madre. Ella asintió, estaba aterrada. –Cariño, irá genial. –Forzó una sonrisa y llegaron unos minutos después. Entraron por la puerta de atrás y ya estaban allí los chicos.
-Hola, princesa. –Dani rodeó su cintura con sus brazos y le dio un beso.
-Hola. –No estaba muy animada para contestarle, y él lo notó. –Son solo nervios.
-Tranquila, en serio.

El concierto pasó muy rápido, y Dani ya había hablado con los padres de Cris para decirles que no iría a dormir con ellos. Los chicos se fueron, dejándoles solos. Ella se había cambiado de ropa (http://www.polyvore.com/noche_de_fiesta_15/set?id=90084262) y le costó mucho no ponerse a babear ahí mismo.
-Ven conmigo. –Le dio la mano y salieron del edificio, donde una limusina les esperaba.
-¿Y esto? –Susurró ella, sorprendida. Él no habló, quería que fuese la noche perfecta y temía decir algo que les sacase de esa burbuja.
El coche paró y bajaron, dándose cuenta de que estaban en una playa. Cris ya se había dado cuenta de que no tenía por qué hablar, solo disfrutar del momento. Se quitó los tacones y los llevó en la mano mientras paseaban de la mano por la orilla. Se miraron, ambos estaban sonriendo.
Él, con su mano libre, pasó una mano por el cuello de ella, atrayéndola hacia sí mismo. Dejó caer a la arena los tacones y rodeó su cuello con sus brazos. Estuvieron así, en esa posición, besándose, durante todo el tiempo que sus pulmones les permitían.
Pasó sus manos con suavidad por los hombros de ella, agarrando los tirantes, y la miró, expectante. Asintió, como dándole permiso. Los retiró y luego bajó la cremallera, provocando que el vestido cayese y ella se quedase en ropa interior. A Cris ni siquiera le dio tiempo de sonrojarse, Dani la admiró un segundo y luego volvió a besarla como antes, como si los labios de ella fuesen su razón de existencia.
Se quitó la camiseta y la lanzó por ahí, sin importarle dónde acabase.
El tiempo pasó, y acabaron en ropa interior. Ella le acarició los pectorales, mientras que él le besaba el cuello. Se tumbaron y él quedó encima, sin apoyar peso. Le parecía muy tierno que ella se sonrojase, pero era lo normal. Sus manos descendieron por su espalda hasta llegar al broche del sujetador de Cris, pero a ella no le importó, simplemente asintió. Lo desabrochó y recorrió un camino de besos desde su cuello hasta su ombligo, deteniéndose para ver si ella estaba bien.
-Aún podemos parar. –Murmuró él.
-Quiero hacerlo. –Sonrió, mirándole a los ojos. Él se mordió el labio antes de volver a besarla y bajarle las bragas lentamente, por si se echaba atrás. Pero no lo hizo, y se quitó lo que le quedaba de ropa. –Dani, espera. –Pidió ella. Él la miró. –No quiero quedarme embarazada. –Alzó una ceja. –Soy virgen, pero no tonta.
Él rió besando su mentón e hizo lo que ella le dijo. Volvieron a la posición anterior y se introdujo lentamente en ella. Cris se mordió el labio para evitar gritar, eso dolía. Dolía mucho, y unas lágrimas afloraron de sus ojos. Él las recogió con los pulgares, sintiéndose horrible por hacerle daño.
Cuando ella se acostumbró le dijo que podía seguir. Él lo hizo, no muy seguro de si ya no le dolía. Poco después el dolor se transformó en placer y ambos se movían al ritmo del otro, sus cuerpos tan pegados como era posible.
Solo se escuchaban los gemidos de ambos y el ruido de las olas al golpear la orilla. En ese momento ni el frío importaba.
Llegaron al orgasmo a la vez, gritando el nombre del otro.
Dani se tumbó a su lado, se sentía muy afortunado por ser a quien ella le había entregado su virginidad.
-Te amo, Cris. –Pero ella parecía estar dormida.
-Te amo, Dani. –Y entonces sí se durmió, desnuda, abrazada a él.

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