viernes, 6 de diciembre de 2013

Capítulo 19: Despertar.

Capítulo 19: Despertar.

Cris abrió los ojos y se dio cuenta de unas cosas:
1.- Estaba abrazada a Dani, que estaba dormido.
2.- Ambos estaban desnudos.
Se sonrojó irremediablemente y le picó la mejilla con un dedo, porque él intentaba reprimir una sonrisa, y a duras penas lo conseguía.
-Sé que estás despierto. –Rió, alzando una ceja. Abrió los ojos y la miró. Ella no entendía el por qué le decía que era perfecta, si ni siquiera se acercaba…
-No se te escapa ni una. –Largó una carcajada antes de ponerse encima de ella. Se sonrojó y él le sonrió, con ternura. -¿Por qué te sonrojas? –Le acaricio las mejillas con la nariz.
-Mm… No sé, yo digo que porque tengo encima al chico del que estoy enamorada, con el que me he acostado la noche anterior, y estamos desnudos. –Dijo ella con ironía, rodando los ojos. Él volvió a reír.
-Buena observación. –La besó.

Un rato después llegaron a la casa de Cris, habían tardado quince minutos andando.
-Nos vemos luego. –Se besaron y ella entró, desapareciendo de su vista.
Dani estaba como en una nube, no se podía creer lo que había pasado la noche anterior.
Al llegar al estudio (después de haber pasado por su casa para ducharse y cambiarse) se encontró a los chicos, y los saludó con unas amplias sonrisas.
-Tú te has acostado con Cris. –Dijo Álvaro, alzando una ceja y aguantando la risa.
-¿Tanto se me nota? –Entonces se escuchó un portazo y, teniendo en cuenta que en el estudio estaban solo ellos y ahí faltaba Carlos, debió de ser él. Suspiró.
-Déjale, ya se le pasará. –Se encogió de hombros, no muy convencido de eso.
-Bueno, ¿Os apetece salir a comer? –Metió las manos en los bolsillos de su pantalón.
-Claro, ¿Aviso a Carlos? –Todos negaron, era mejor darle un tiempo para que se aclimatase a la situación. –De acuerdo… -Murmuró, tenso.
El día pasó entre risas, y Dani no podía evitar preguntarse dónde estaba Cris, ya que en todo el día no le había mandado ni un triste mensaje.
Se presentó en su casa y le abrió ella la puerta. Parecía algo enferma, la verdad.
-¿Estás bien? –Negó, tambaleándose.
-Vete, no quiero contagiarte. –Volteó el rostro justo para toserle al aire. –Perdón.
-Cris, esto pasa por dormir al aire libre. –Largó una carcajada intentando aliviar la tensión. Podía notar que ella se sentía incómoda, pero no sabía el motivo.
-Me da vergüenza. –Reconoció, sus mejillas tornándose algo rojas.
-¿El qué? –Le acarició el rostro, sin importarle que podría contagiarse.
-Pues que anoche nos acostamos y sé que fui muy mala y pues… -Pero le cortó con un “Shh” y la besó. –Te vas a contagiar. –Amenazó.
-Me da igual. –Entró y cerró la puerta tras él. –Bien, hoy voy a cuidarte. –Sonrió y fue a la cocina. Un rato después apareció con algo de comida y se sentó junto a ella en el sofá.
-La semana que viene empiezo las clases. –Suspiró ella.
-Qué asco. –Hizo una mueca.
-Ni que lo digas, tendré que ver de nuevo a la siesa de matemáticas. –Arrugó la nariz. –Me odia porque un día le dije que había hecho ella mal un problema.
-No sabía que estaba enamorado de un cerebrito. –Se burló él, queriendo hacerle de rabiar.
-Pues ya ves. –Se encogió de hombros y empezó a comer, en silencio.
-¿Estás bien? –Murmuró, preocupado. Normalmente ella no estaba tan apagada.
-Es solo que me duele un poco la cabeza. Creo que voy a dormir un rato.
-Te acompaño. –Se apresuró en contestar él.
-Sabes que si lo haces dormiremos poco. –Rió, pícara. Él largó una carcajada.
-Anda, pequeña pervertida, vamos a dormir. –Subieron a la habitación de ella y se durmieron en la cama, abrazados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario