sábado, 7 de diciembre de 2013

Capítulo 23: Segunda oportunidad.

Capítulo 23: Segunda oportunidad.

— ¡Hola, chicos! —Cris se sentía fatal por engañar a Carlos, por lo que le llevó hasta su habitación.
— ¿Sí, princesa? —Le dio un corto beso.
—Ayer me besé con Dani. —Soltó de sopetón. —Sé que la he cagado, Carlos. Y lo sé muy bien, pero no puedo dejar de darle vueltas al asunto. Sabes que no he dejado de estar enamorada de él. Le amo, Carlos. Y no consigo olvidarle. Así que, sí, soy la peor persona del mundo. Pero te quiero, y... —Se cortó al darse cuenta de que todos estaban en la habitación. Todos. Se secó las lágrimas.
— ¿Y...? —Alzó una ceja, dolido.
—Y si tú quieres, podemos volver a intentarlo. —Él sonrió sin ganas. Acababa de confesarle que amaba a uno de sus mejores amigos, pero que a él le quería. Y le había pedido una segunda oportunidad.
—Sí. —Se acercó a ella y la besó. Quizá por demasiado tiempo, porque el otro rubio y los demás seguían ahí, mirándoles.
—Gracias. —Susurró contra sus labios. Él la volvió a besar.
—No hay nada que ver, vámonos. —Dani les sacó a empujones y la miró por unos segundos antes de desaparecer.

No entendía por qué se comportaba así, si acababa de confesar que aún le amaba a él.
—Dani, ¿podemos hablar? —Asintió, sin mirarla siquiera. —Mira, sé que soy idiota, pero mereces algo mejor.
—Que irónico, ¿no? —Ella no entendía a qué se refería. —Fui yo quien te puso los cuernos. Y, sin embargo, me deseas lo mejor. Sabiendo que lo mejor eres tú. —La miró fijamente. —Te amo, Cris. Dios, te amo de verdad. —Ella sabía que ese "te amo" era lo que necesitaba oír para ser feliz, que era infinito.
—Escúchame bien, Daniel Fernández Delgado, porque no voy a repetirlo. —Le miró a los ojos. —Te amo, ¿vale? No tiene sentido que lo oculte, porque ya lo sabe toda España. —Se acercó hasta que sus alientos se fusionaron, y él no sabía si acortar la distancia que separaba sus labios o si alejarse. Pero si sabía que no debía dejar de mirarla a los ojos. —Te amo. —Susurró, cerrando los ojos.
Sonrió, como si le hubiesen dicho lo más bonito del mundo. Con ella se sentía completo, pero Cris tenía novio.
—Yo también te amo. —Se mordió el labio para evitar besarla y ella se alejó. —Quédate conmigo. —Pidió, igual que Katniss a Peeta.
—Siempre. —Susurró ella, cogiendo una de sus manos y apretándola. —Cántame algo. —Cerró los ojos, sabiendo que iba a llorar si le seguía mirando.
—"Girl, I’m falling on my knees.
I beg you, babe; please!
Don’t bring me down, don’t
mess around.
I’m easy like a breeze.”—Cantaba todo lo tranquilo que podía en su oído, luchando por no llorar.
—Dios, Dani, bésame de una maldita vez. —No sabía si estaba hablando en serio, pero eso hizo. Juntó sus labios momentáneamente, pero ella no quería perder el tiempo.
Se pegó a él y le quitó la camiseta, mientras que el rubio hacía lo mismo. Le acarició todo su torso desnudo hasta llegar a su vientre, y ella se tensó.
—Da-Dani... —Se puso la camiseta a toda prisa y él se giró, sin entender.
—No entiendo porqué no admites de una santa vez que quieres estar con él.
—Porque no quiero herirte.
—Ya lo has hecho, Cris. Solo dile cuánto le amas para que pueda irme tranquilo. —Suspiró.
—Te amo, Dani. —Le miró. —Te amo por cómo eres, por tus sonrisas, por tus dulces palabras... Necesito despertarme cada mañana a tu lado y repetirte lo mucho que te amo. Necesito tus besos y tus caricias. No puedo vivir sin nuestras tonterías y sin que me cantes al oído. —Se limpió una lágrima que descendía por su mejilla. —Yo... —Pero él no le dejó hablar.
— ¿Sabes por qué me enamoré de ti? —Ella negó. —Fuiste la luz que iluminó mi camino. Creía que estaba perdido, que nunca encontraría a esa persona que cambiase mi mundo... Pero apareciste tú. —Sonrió. —Y me hiciste darme cuenta de lo que la palabra amor significa de verdad. No hay un solo día en que no haya querido abrazarte y acunarte entre mis brazos para que durmieses protegida. —La miró, ella estaba llorando.
—Danielo se ha declarado. —Rió Álvaro, rompiendo el momento. Le fulminó con la mirada. —Ay, perdón.
—Venga, anda, chavales, vámonos. —David les sacó a todos y se fue después de sonreírles.
Se quedaron Cris, Dani y Carlos.
—Carlos, yo...
—Tranquila. —Sonrió y le tendió una mano. — ¿Mejores amigos? —Ella hizo más que apretar su mano: Le abrazó.
—Mejores amigos. —Se fue, dejándoles solos.

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