domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 24: Exámenes.

Capítulo 24: Exámenes.
 
El tiempo pasaba y a Cris y Dani les iba mejor que nunca, pero ella estaba algo estresada, pues era época de exámenes y era un año escolar muy importante. Sus notas en ese curso jugarían un papel muy importante en su vida.
-Cariño, relájate un poco. –El rubio le acarició el cuello con la nariz, haciéndole cosquillas.
-No puedo, en nada acabará este trimestre y, por si fuera poco, ya no puedo contar con mi mejor amiga, porque su madre saldrá de cuentas dentro de poco.
-Ah, es verdad. –Sonrió. -¿Qué será?
-Una niña. –Ella se mordió el labio, desde pequeña había querido ser madre. Aunque sonase a cliché. –Van a llamarla Natalia. –Juntó sus labios con los del rubio, intentando relajarse un poco. Se sentó a horcajadas sobre él, que colocó sus manos en su cintura, levantando poco a poco el jersey de lana que ella llevaba. Era diciembre, normal que hiciese frío.
Y el teléfono sonó, cargándose el momento. Ambos maldijeron entre dientes y ella contestó.
-¿Angie? –Al otro lado del teléfono se escuchaba hablar a su mejor amiga, histérica. O tal vez fuese eufórica, pero el caso era que apenas se la entendía. –A ver, cielo, relax, que no te entiendo. –La otra chica respiró y expiró unas cuantas veces hasta tranquilizarse.
-Mi madre acaba de dar a luz. –Alcanzó a oír, y se levantó corriendo, para empezar a correr y saltar por toda la sala, alegre.
-¡Por Raziel, felicidades! –Ángela reía, se imaginaba la reacción de su mejor amiga.
-¿Qué ocurre? –Preguntó Dani, riendo al verla.
-Pues que ahora soy medio tía. –Rió.
-Ala, dile a la madre de Angie que enhorabuena.
-Ya le has oído, ¿No? –Sonrió Cris, no había colgado.
-Sí. Bueno, Cris, tengo que colgar, mañana nos vemos.
-¿Qué habitación es?
-La de siempre.
-Okis, te quiero.
-Y yo a ti. –Colgó y se tiró encima de su novio en el sofá, con cuidado de no tirar la taza que contenía chocolate caliente y que estaba en la mesilla. La cercanía de la mesa de café y el sofá era limitada, y si se volcaba todo, sería sobre sus apuntes. Y no podía permitirse eso.
-Mañana es sábado, por lo que había pensado que podíamos hacer algo juntos. –Apartó con delicadeza el pelo que cubría el rostro de la chica y le dio un beso de esquimal, frotando su nariz contra la de ella y sonriendo.
-Te me has vuelto muy cursi, ¿Sabes? –Le picó ella, riéndose.
-Ala, que mala. –Giró y quedó encima. Le empezó a hacer cosquillas y no paró hasta que ella, entre carcajadas, le pidió que lo hiciese. –Mañana paso a buscarte y vamos, ¿No? –Asintió y se levantó, seguido por ella. –Te amo, Cris. Nunca me voy a separar de ti.
-Te amo, Dani. Más que a cualquier otra persona.
-Me harás llorar. –Bromeó, dramático.
-Anda, tonto, vete antes de que te encadene a mi sofá. –Rió ella, acompañándolo hasta la puerta.
-Pues no me importaría, la verdad. –Le sacó la lengua, se dieron un tierno beso y se fue, dejándola sola.
-Viva, viernes y tengo que estudiar. –Dijo ella, sarcástica. Volvió al sofá y estuvo estudiando hasta que fue de noche y se preparó algo rápido para cenar.
Sus padres estaban de viaje, como siempre, por lo que esa noche había llamado a Ángela para preguntarle por la pequeña Natalia. Se quedó flipando cuando le contó que había roto con Álvaro, pero que en realidad seguía enamorada de Diego.
-La verdad es que me lo esperaba. –Contestó ella con toda la naturalidad del mundo, sujetando entre sus manos una taza de cerámica que contenía algo de Coca-Cola.
-Soy obvia, lo sé. –Rieron.
-Bueno, el caso es que creo que Diego siente lo mismo por ti, pero no se atreve a decírtelo. Angie, díselo. –Suplicó.
-De acuerdo. –Bufó, era tarde y no tenía ganas de discutir. –Hasta mañana, te quiero.
-Love you too. –Colgó, le dio un sorbo a su bebida y encendió la televisión. Estuvo viendo una serie hasta que eran las doce y decidió llamar a Dani, más que nada porque le echaba de menos. Contestó al tercer timbrazo.
-¿Cris?
-¿Cómo está la razón de mi sonrisa? Bueno, solo quería decirte que extraño tus besos, tus sonrisas, tus caricias, tus abrazos, y que quiero verte ya. Te amo, rubio.
-Ala, qué cursi te me has puesto. –La imitó malamente, recordando que ella había dicho eso por la tarde. –Yo también te amo, preciosa. Y estoy bien, ¿Por?
-Quería oír tu voz. –Se encogió de hombros, aunque él no pudiese verle.
-¿Estás bien?
-Sí, es que me han dejado sola y no me gusta, pero bueno, da igual… -Él no le dejó terminar.
-Estaré allí en diez minutos. –Colgó y, tal y como dijo, llamó diez minutos exactos más tarde al timbre. Cuando abrió, saltó encima de él y le besó, casi desesperada.
 
 
-Preciosa, venga, entra, que hace frío. –Una vez dentro ambos, cerró la puerta y se sentaron en el sofá, abrazados. Estuvieron hablando hasta que, sin darse cuenta, se quedaron dormidos en esa posición.
Dani abrió los ojos y no vio a Cris, por lo que se alarmó, pero luego la vio bajar las escaleras totalmente cambiada (http://www.polyvore.com/normal_22/set?id=103305321) y se acercó a ella. Se besaron durante un largo rato, hasta que él decidió ir a su casa a cambiarse, y ella le acompañó.
Cuando eran aproximadamente las doce, fueron al hospital, y estuvieron jugando con el bebé durante horas.
Era hermoso ver a Cris con esa criatura en brazos, tratándola con tal delicadeza como si fuese su propio bebé. ¿Cómo se sentiría eso de tener una hija con ella? Tal vez algún día sucediese, ¿Quién sabe?
Unos golpes en la puerta hicieron que todos mirasen hacia allí.
-Ángela… -Era la voz de Diego. -¿Podemos hablar?
-Hum… Vale. –Dijo, dudosa. Se levantó y ambos salieron de la habitación, pero se quedaron hablando junto a la puerta, ya que ella no quería alejarse mucho de su madre por si sucedía cualquier cosa. -¿Qué querías decirme?
-Sé que acabamos mal porque no tuve el valor suficiente de decirte que sentía cosas por otra persona, y por eso quiero pedirte perdón. –Ella se tragó la mueca de desilusión. –Y también quería decirte que me he dado cuenta de que sigo enamorado de ti, y si tú… -Pero ella rodeó su cuello con sus brazos y juntó sus labios, impidiéndole continuar. -¿Me tomo eso como que volvemos a ser novios? –Angie asintió, una amplia sonrisa extendiéndose por su rostro. -¿Qué ha pasado con Álvaro? –Alzó una ceja.
-Le dije que seguía enamorada de ti, pero él no me puso pegas y quedamos como amigos. –Se descolgó de su cuello. -¿Quieres conocer a la pequeña? –Él asintió, emocionado. Cuando entraron, Cris y Dani ya habían recogido sus cosas. –Cotillas. –Farfulló, a lo que ellos simplemente rieron.
-Anda, parejita, pasadlo bien. –Se fueron caminando a paso normal, sus manos entrelazadas.

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