domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 31: Sueño.

Capítulo 31: Sueño.

Cris se levantó jadeante, por su espalda descendía sudor frío, había sido un sueño realmente extraño y aún no entendía su significado.
Flashback.
Corría por un prado mientras se agarraba el vestido
(http://www.polyvore.com/verano_24/set?id=83257329), persiguiendo a un pequeño niño rubio de ojos azules que correteaba, riendo.
-¡Cariño, ven, no quiero que te caigas! –Pero ella también reía, nunca se había sentido tan feliz. En su mano algo brillaba cuando entraba en contacto con los rayos de sol. Un anillo de compromiso. Alcanzó al pequeño de no más de tres años y le cogió en brazos. -¡Te pillé! –Ambos reían, y le hacía cosquillas.
-Hola, princesa. –Unos brazos la rodearon y giró un poco para mirar. Era Dani, solo que unos años mayor. Su pelo rubio seguía perfectamente en cresta, sus ojos azules eran tan o más hermosos, y no había perdido su característico atractivo ‘infantil’. –Peque, ¿Echabas de menos a papá? –Él la ayudó a hacerle cosquillas al niño, que no podía parar de reír.
-Claro que sí, papi. –Contestó con su infantil voz de niño pequeño. Eso hizo que Cris sonriese tiernamente.
-Aww. –Se le escapó a ella. Dejó al pequeñajo en la hierba y se giró para rodear el cuello de Dani con sus brazos.
-Estás hermosa. Bueno, siempre lo estás. –El sol brillaba mucho, característica del verano.
-Te amo. –Juntó sus labios, sus lenguas encontrándose como si ansiasen mucho ese momento.
-Yo también te amo. –En la mano de él había un anillo exactamente igual al suyo.
Fin del flashback.
Se levantó, estaba sola en casa, y caminó hasta la cocina. Se sirvió un vaso de agua, casi temblando. ¿Qué significaba ese sueño? ¿Sería un sueño premonitorio?
-Dios… -Se bebió el contenido del vaso de un trago y lo dejó en el fregadero, apoyándose en la encimera. Era mucha la información que tenía que asimilar.
-¿Estás bien? –Susurró una voz a sus espaldas, provocando que se sobresaltase. –Perdona, no quería asustarte.
-¿Qué haces aquí? –Se acercó a Dani. –Creía que estabais en el estudio.
-Estábamos, tú lo has dicho. –Sonrió. –Tenemos el resto del día libre, y yo quería pasarlo con mi chica.
-Qué bien suena eso. –Se mordió el labio antes de besarle.
-Bueno, ¿Por qué tenías esa cara de zombie cuando te he visto? –Ella sopesó si contárselo o no. Al fin y al cabo, ¿Qué podía perder?
-Pues… Ha sido un sueño.
-¿Una pesadilla?
-No, un sueño demasiado hermoso… Temo que se cumpla. –Tragó saliva y unas lágrimas descendieron por sus mejillas.
-Cuéntamelo. –Susurró, sentándola en una silla y arrodillándose a su lado. Se quedó con la cabeza en su regazo mientras ella relataba.
-Tú y yo teníamos unos cinco años más que ahora. –Él asintió para darle a entender que la seguía. –Bien, pues yo perseguía a un niño por un prado, y cuando le alcancé apareciste tú.
-¿Y…?
-Pues que era nuestro hijo, Dani. –Se cubrió el rostro con las manos a la vez que lloraba, ¿Y si él no quería formar realmente una familia con ella?
-¿Qué tiene eso de malo? –Le sonrió dulcemente.
-Que tal vez ya no quieras estar conmigo. –Se mordió el labio de nuevo, era un gesto muy característico suyo.
-Te equivocas, es lo que más quiero. –Entrelazó sus manos. –Mira, no puedo prometerte el cielo, el mar, la Tierra o las nubes, pero sí puedo prometerte mi amor eterno. –Tomó su rostro entre sus manos, secando con sus pulgares las lágrimas delicadamente. Le sonrió con dulzura.
-Te amo. –Susurró tomando su rostro entre sus manos y juntando sus labios. Ella sabía a sal a causa de las lágrimas.
-Yo más, Cris. –Sonrió. –Quiero que ese sueño se haga realidad. –Susurró él, su mano acariciando una de las mejillas de ella.
-Yo también lo quiero. –Cerró los ojos.
-Dentro de unos años. –La alentó él.
-No quiero esperar. –Murmuró, alarmando notablemente al rubio.
-Te amo. –Sonrió. –Pero no es el momento. –Ella asintió, intentando ocultar su decepción.
-Lo entiendo, Dani. –Forzó una sonrisa más falsa que las cejas de Alaska y se levantó. –Voy a darme una ducha. –Se dio la vuelta y, justo cuando dio un paso al frente, se acordó de algo. –Ah, y en mi sueño estábamos casados. –Se fue, con aires somnolientos.

Dani se quedó de piedra, no era como si nunca hubiera pasado esa idea por su cabeza. Suspiró antes de ponerse en pie y subió a la habitación que compartía con su novia. Se cogió su móvil, las llaves, le escribió a Cris una rápida nota en la que decía que iba a dar una vuelta, que volvería pronto y que la amaba; y salió, cerrando la puerta tras sí. Llamó a Álvaro, ya que sabía que él estaría con los demás.
-¡Ey, Dani!
-Hola. –Se esforzó por no parecer preocupado, pero no tuvo mucho éxito.
-¿Qué te pasa? –Era la voz de Carlos.
-Cris ha soñado que teníamos un hijo y estábamos casados. –No le gustaba airear las intimidades de su novia, pero necesitaba hablar del tema urgentemente.
-¿Y? –Esa fue toda la respuesta que obtuvo por parte de David.
-Pues que me asusta. Quiero que se haga realidad, pero, joder, tiene dieciocho años. Le jodería la vida.
-Así que tu problema es mi edad. –Dedujo alguien a sus espaldas, sobresaltándole. Se giró para encarar a Cris, que lucía dolida.
-Cris, yo… -Colgó de golpe y guardó el teléfono en uno de los bolsillos de su pantalón. –No es un problema… -Comenzó, pero ella le cortó.
-Sí que lo es. Sé que lo es. –Tragó saliva, alejándose de él poco a poco. –Bueno, pues vuelve con tu ex veinteañera si tu puñetero problema es que tengo dieciocho malditos años. –Su voz se elevó hasta tal punto en que gritaba.
-Escúchame. –Pidió Dani, acercándose a ella y agarrando una de sus manos. –Para mí eres perfecta. Tengas veinte, ochenta o diez años. ¿Me has entendido? –Ella asintió, pero se zafó de su agarre y metió la llave en la cerradura de la puerta. Giró, abriendo ésta, y entró.
-Quiero estar sola. –Cerró la puerta en las narices de él.

<< ¿Su puñetero problema es que tengo dieciocho años?>> se preguntaba ella una y otra vez.
Se metió en el baño, se dio una ducha y se arregló
(http://www.polyvore.com/verano_02/set?id=73797784).
-Pues nada, voy a demostrarle que, aunque tenga dieciocho, puedo aparentar veinte. –Se miró en el espejo. –La cuestión es: ¿Cómo?
Cogió su móvil y las llaves de la casa, simplemente iría a dar una vuelta, a ver si así se despejaba.
-Cris. –Al abrir la puerta, ésta chocó contra algo. Mejor dicho, alguien.
-Dios, Dani, qué susto. –Se sujetó el pecho antes de salir y cerrar la puerta. Metió la llave en la cerradura y le dio unas cuantas vueltas.
-Perdona. –Suspiró. –Cris, quiero pedirte perdón.
-¿Por qué? –Se hizo la tonta.
-Porque lo que me preocupa es joder tu vida. Temo que no puedas seguir con tus estudios si te quedas embarazada. –Reconoció.
-Lo siento. –Le abrazó, quedando su rostro contra su cuello.
-Mira, si tú quieres que lo intentemos ahora, lo intentamos. –Le sonrió, pero ella negó.
-Tenemos todo el tiempo del mundo. –Le dio la mano y caminaron un rato, luego se reunieron con los demás miembros del grupo y, ya por la noche, volvieron a casa. -Buenas noches, blueheart. –Le dio un tierno beso.
-Buenas noches, amor de mi vida. –Se susurraron un “Te amo” el uno al otro y se durmieron, abrazados. Protegiéndose mutuamente.
A veces el amor es la mejor barrera contra lo malo.

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